DE DOMINGO A DOMINGO

Cuando los callosinos nos encontrábamos celebrando, el Domingo día 12 de Octubre, la festividad de “La Pilarica”; cuando algunos cofrades de la Cofradía de Santa María Magdalena y de Jesús del Perdón esperaban en la Calle La Cárcel, a la puerta de la sede de su Cofradía, la bajada de la Romería del Pilar; cuando la alegría invadía los ánimos de los asistentes al final de un día de júbilo, donde la Virgen había subido al monte cantando y bajaba ahora bailando; cuando el fin de semana parecía finalizar del modo más satisfactorio… el sonido de un teléfono móvil truncaba esos momentos y nos envolvía en una manto de luto, tristeza y desesperación. Su mensaje era escueto pero intenso: Pedro Mellado, ha muerto.

Nuestro querido profesor de tetras y sentimientos; nuestro querido y fervoroso cofrade; nuestro querido miembro de la banda de clarines y timbales; nuestro amigo Pedro había sucumbido, sus fuerzas no habían sido suficientes para vencer la batalla contra la enfermedad que se le había detectado tras la última Semana Santa, nuestras oraciones no habían evitado el fatal desenlace.

Nuestra Cofradía se vestía de luto y el llanto era el denominador común de todos los que tenían conocimiento del fatal desenlace. Aquellas lágrimas, a los cofrades de Cofradía de Santa María Magdalena y de Jesús del Perdón, nos lavaban los ojos y nos permitían ver, en esos momentos, la trascendencia de la pérdida del cofrade y amigo, Pedro Mellado Maciá.

Él se nos iba pero no nos dejaba solos. Nos dejaba el recuerdo de los buenos momentos, Nos dejaba el producto de la labor bien hecha, no el de una labor pública y realizada cara al público, sino el de una labor callada y realizada en el mayor de los anonimatos. Pedro Mellado nos dejó a todos notros, a los cofrades y amigos, una gran herencia: su amor incondicional por los “colores” de la Cofradía.

Nos deja, además, la garantía de continuidad con sus cofrades herederas: su esposa, Lolita, sus dos jijas, Esther y Rosa; y su nieta, Julia. Todas ellas harán posible que su recuerdo perdure en nosotros y que su memoria siempre esté presente en cada momento de nuestro futuro caminar.

Pero ocho días después, cuando todavía no nos habíamos hecho a la idea de la falta de nuestro amigo Pedro Mellado, el Domingo día 19 de Octubre, el teléfono móvil volvía a sonar y volvía a teñirnos de luto y desesperación. Al mediodía de ese fatídico día, cuando algunos cofrades se disponían a participar, en la ciudad de Elda, a la clausura del Encuentro Provincial de Cofradías y hermandades de Semana Santa de la diócesis de Orihuela-Alicante, el mensaje del interlocutor era igualmente escueto e igualmente intenso: Manolo Maciá Estañ, nuestro querido presidente, ha muerto.

Mientras que en el caso de Pedro Mellado el señor nos había permitido “prepararnos” para un posible desenlace, en este caso la muerte de Manolo Maciá nos “pillaba” a todos por sorpresa. El dolor invadía nuevamente el corazón de los cofrades y amigos de la Cofradía de Santa María Magdalena y de Jesús del Perdón. La incredulidad era el primer sentimiento que declaraban los que eran receptores del lamentable mensaje que se pasaba de boca en boca, de móvil en móvil: ¿Estás seguro? ¡No puede ser verdad! ¿Quién te lo ha dicho? ¿Cómo ha sido? ¿Dónde está?...

En este caso había sido algo repentino y nadie podía esperar una noticia sí. A Manolo Maciá el corazón, su gran corazón, le había jugado una mala pasada. El corazón le había fallado, se había cansado de latir y había decidido pararse. Ese mismo corazón que le permitía darlo todo por los demás, esta vez se había agotado y no había podido sobrellevar el duro trance de un fallo cardiaco.

Manolo Maciá nos deja, igualmente, la garantía de continuidad con sus cofrades herederos: su esposa, Fina; sus tres hijos, Antonio, María José y Manola; y sus dos nietos, Paco y Antonio. Todos ellos harán posible que su recuerdo perdure en nosotros y que su memoria siempre esté presente en cada momento de nuestro futuro caminar.

Pedro y Manolo, este año estaréis juntos viéndonos desde arriba. Junto a vosotros estarán, sin duda, el resto de cofrades difuntos que nos dejaron años atrás: Pepe Marco, Manolico “Chimo”, Antonio López, Tomás Culiáñez,…

Por todos los cofrades difuntos y especialmente este año por Pedro y Manolo, los cofrades de Santa María Magdalena y Jesús del Perdón, en el momento de procesionar, elevaremos nuestras oraciones para sentir en nuestro corazón, como cristianos practicantes, el diálogo con Jesús y con aquellos que ya no están físicamente con nosotros y que nos acompañan con su espíritu.

Descansen todos en la Paz de Dios.