COFRADE DE HONOR 2011
FRANCISCO JAVIER MANRESA ORTIZ

               Las razones que llevan a la Cofradía de Santa María Magdalena y de Jesús del Perdón a designar a Francisco Javier Manresa Ortiz como Cofrade de Honor del año 2011 pueden ser muchas, pero todas ellas se pueden resumir en una sola: él es uno de los dos mayordomos.

               Por Mayordomo podemos entender diferentes acepciones. En el caso de Francisco Javier Manresa (Javier, como nosotros lo conocemos familiarmente) podemos entenderlo como el oficial que se nombra en las congregaciones o cofradías para hacerse cargo de los gastos y otras funciones, y como la ‘persona responsable a cuyo cargo está la protección de alguna casa o hacienda’.

               Nos encontramos pues con una persona que cuida, especialmente, del buen desarrollo de las procesiones de la Cofradía por las calles de Callosa de Segura, es decir un fiel  servidor de la Cofradía que se responsabiliza de la mayor exteriorización de nuestra Cofradía: las procesiones de Domingo de Ramos y de Viernes Santo.

               Con una labor anónima que se desarrolla a lo largo de muchas horas de sacrificio y dedicación. Pero, además de su labor en las procesiones de Semana Santa, dada su condición de Vocal de la Junta Directiva de la Cofradía de Santa María Magdalena y de Jesús del Perdón, nos encontramos con un amigo que, durante todo el año y cada vez que se le requiere, analiza y soluciona buena parte de los problemas que, en el avatar diario, se le presentan a la Cofradía. No en vano, su trabajo en la Farmacia de María Dolores Manresa, le permite el privilegio de poder ‘otear el horizonte’ desde la atalaya privilegiada del contacto diario con la gente. Su fácil localización y su cercanía de trato, nos permiten contar con él en todo momento para planear y desarrollar estrategias para la consecución de los objetivos que se le encomienda a la Junta Directiva y que, en muchas ocasiones, se le delegan a él. Incluso, si fuera necesario, nos encontramos con una persona capaz de captar los recursos necesarios en cada momento, tanto los de tipo personal como los de tipo económico.

               Es ‘magdaleno’ desde su nacimiento y lo será hasta su muerte. Su padre, Roque Manresa, además de cofrade destacado fue ‘cobrador’ de la Cofradía y trabajador en el engrandecimiento de nuestra Cofradía.

               Consecuentemente, en su casa, se sentía profundamente el amor por la Cofradía de Santa María Magdalena y de Jesús del Perdón en todos los momentos del día, y en todos los días del año. En muestra de gratitud y público reconocimiento, su padre fue nombrado Cofrade de Honor 2002.

               Hoy, nueve años después, queremos agradecerle y reconocerle públicamente a Javier, hijo de aquel cobrador y buen cofrade, el fruto de aquella herencia que recibió y supo multiplicar en nosotros. Pero, por si esto fuera poco, conoció a su esposa, Antonia Amorós, que también era miembro de una ‘familia magdalena’. Su suegro, Andrés Amorós, era cofrade de la Cofradía de Santa María Magdalena y de Jesús del Perdón y, con él, toda su familia. ¡¡Todo quedaba en casa!! Con su esposa ha conformado una familia cristiana y ‘magdalena’ que se vio enriquecida con el nacimiento de Almudena y de Teresa. Ellas, sus ‘tres rosas’, sus tres mujeres, son cofrades convencidas de la Cofradía de Santa María Magdalena y de Jesús del Perdón y han venido desarrollando labores de diverso tipo en la Cofradía; desde las puras labores de intendencia hasta la más sacrificada de las labores: la de ser portadoras del Trono de Jesús del Perdón, es decir, costaleras de Jesús del Perdón. No conformándose con ello, desde el pasado año, la familia se ha incrementado con dos nuevos cofrades: sus nietos Andrea y Braulio.

               Ellos fueron presentados, al resto de cofrades, el Día de Culto de la Cofradía del pasado año. Ese día, por primera vez, vistieron el hábito de cofrade de la Cofradía de Santa María Magdalena y de Jesús del Perdón y, con seguridad, lo seguirán haciendo muchos años más.

               Difícilmente podremos darle mayor satisfacción, a Javier y a Antonia, que la de estar ante el altar con sus nietos revestidos por primera vez con el hábito de cofrade; como difícilmente podremos enorgullecer más al bisabuelo, Andrés Amorós, que cuando fue testigo de ese momento y cuando, rodeado de nuestras imágenes titulares, pudo fotografiarse con sus biznietos cofrades.

               Con el nombramiento de Cofrade de Honor 2011 sólo pretendemos compensar en parte los sacrificios y dedicación que Javier ha venido realizando por nuestra Cofradía desde su nacimiento. Con él se continúa la labor de sus padres y suegros. Con Andrea y Braulio, se perpetuará la labor de Javier y Antonia.

               Que Nuestro Señor Jesucristo nos permita disfrutar de él y de todos los suyos por muchos años.