un recuerdo INOLVIDABLE

Ya ha pasado un año desde mi nombramiento como Caballero Portaestandarte, y lo vivido, antes, durante y después de la Semana de Pasión será muy difícil de olvidar, no teniendo más que palabras de agradecimiento a mi Cofradía Santa María Magdalena y Jesús del Perdón, por haberme propuesto para tal cargo. Además me ha servido para corroborar, lo que ya sabía por mi condición de cofrade y miembro de su Junta Directiva, que esta Cofradía es una gran familia y me lo han demostrado con el apoyo, compromiso y complicidad en cada una de las actividades, en las que ha sido necesaria su colaboración, pues antes de requerirles, estaban a mi lado, y en cualquier acto, al mirar a mi alrededor, siempre me sentí arropado por mi Cofradía.

Me vienen a la memoria las palabras de mis antecesores en el cargo, “vive con intensidad y disfruta en cada uno de los actos que participes”, consejo que procuré seguir al pie de la letra, ¡que razón tenían¡, porque a pesar de la intensa actividad, por la cantidad de actos en que hay que participar, la ilusión y entusiasmo estaban por encima de cualquier otra sensación, procurando asistir a todos con el máximo cariño, dando mi mas sincero agradecimiento a todas y cada una de las cofradías por pemitirme compartir con ellos sus actos de culto y desfiles procesionales.

Pero sin duda el mejor e inolvidable recuerdo llegó el Domingo de Resurrección, cuando estando frente a la Madre, llegó la hora de quitarle el manto de luto y anunciar tanto a Ella como al pueblo de Callosa de Segura, que Jesús había resucitado,. En ese momento, a fe de ser sincero, con manos frías y sudorosas por el nerviosismo, a la vez que firmes y decididas, elevé y quité el manto a María, produciéndose en mi interior unas sensaciones de emoción, alegría y júbilo, compartidas por todos los allí presentes, difícilmente descriptibles.

Además, he tenido la gran suerte de tener como compañeros de Cargos de Honor a Manuel Carmelo Serrano y Juan José Pelegrín, que convivimos, con ilusión, entusiasmo, y responsabilidad, todos y cada uno de los actos en los que asistimos, y con ello ha nacido una relación y complicidad entre las tres familias, cuya huella será difícil de olvidar.

Juan Antonio López Rodriguez

Caballero Portaestandarte 2009