COFRADES DE HONOR 2010

Por acuerdo unánime de su Junta Directiva y la ratificación en pleno de su Asamblea General, la Cofradía de Santa Maria Magdalena y Jesús del Perdón ha decidido nombrar Cofrades de Honor 2010, a título póstumo, a don Manuel Maciá Estañ y a don Pedro Mellado Maciá.

D. MANUEL MACIÁ ESTAÑ (18/07/1946 – 19/10/2008)

Para algunos podría resultar que Manuel Maciá Estañ sea este año nombrado cofrade de honor, cuando ya el año pasado se le nombró Presidente de Honor y se le rindieron los oportunos honores, pero para todos los que lo conocimos no nos resulta nana extraño sino tan solo algo necesario.

Sí, necesario porque Manolo no quería que se le recordara en el futuro como un extraordinario presidente, que lo fue, sino tan sólo como un cofrade de base. Un verdadero ‘currante’ de la cofradía. Una más de las muchas piezas, perfectamente engranadas, que componen el motor de esta cofradía que, para sorpresa de muchos, tiene una Junta Directiva que la conforman más de cuarenta personas y que funciona con la precisión de un reloj suizo, hoy bajo la dirección de José María Culiáñez Alenda.

Sí, necesario porque Manolo no podía dejar solo, en estos momentos a su amigo Pedro Mellado, quien el destino había hecho que se fuera de este mundo tan sólo con un adelanto de siete días. Manolo no podía ser más ni menos que su amigo, su ‘hermano en Cristo’, su compañero de infancia, en definitiva de su hermano cofrade Pedro.

Y por ello su cofradía, sabedora de la forma de ser y pensar que tenía Manolo Maciá (Manolito), el pasado año le hizo homenaje ‘a tempo piano’ como Presidente de Honor, y este año decide darle los honores de Cofrade de Honor ‘a tempo allegro’ aunque de la única manera que él hubiese aceptado: a título póstumo.

Manuel Maciá, hijo de Antonio y Remedios, contrajo matrimonio con Josefa Estañ Gómez (Fina) y fue un buen padre de familia que se desvivió por todos su hijos. Tanto por sus tres naturales (Antonio, María José y Manola) como por los más de seiscientos hijos adoptivos (todos los cofrades, empleados y amigos que le rodearon a lo largo de su vida).

Sus últimas alegrías se las reportaron sus cofrades costaleras (con motivo del décimo aniversario de la imagen de Jesús del Perdón) y sus dos más jóvenes cofrades: sus nietos Francisco y Antonio.

Su última tristeza se la reportó el fallecimiento de su amigo Pedro Mellado, una persona que había luchado con él por engrandecer la Cofradía de Santa María Magdalena y de Jesús del Perdón. Nunca podría pensar que una semana más tarde el destino haría que se uniera a Pedro Mellado, a otros cofrades de base y otros cofrades de Honor ya fallecidos: Pepe Marco, Manuel Samper ‘Manolico Chimo’, el Canónigo Francisco Navarro, Antonio López….

D. PEDRO MELLADO MACIÁ (25/09/1943 – 12/10/2008)

Tanto monta, monta tanto… Pedro como Manolo. Lo dicho para uno vale para igualmente para el otro. Sus vidas y trayectoria en la Cofradía se resumen en dos palabras: trabajo y abnegación.

Pedro Mellado, al igual que Manolo, se caracterizó por trabajar en silencio y sin ningún ánimo de protagonismo. Él estaba siempre en el lugar preciso y en el momento adecuado. Nos tranquilizaba saber que él era el encargado de la intendencia básica porque ello era garantía de que la tarea se realizaría satisfactoriamente.

Estuvo en los momentos difíciles de la cofradía y en los momentos álgidos de la misma. No en vano era ‘pariente’ de ‘los Culiáñez’ (su madre era hermana de Magdalena, la abuela de nuestro actual presidente y la madre del que fue también presidente, Tomás Culiáñez Maciá). Esta relación familiar le hizo tener una visión desde una posición preferente de la trayectoria de la cofradía. Estuvo en la banda de Clarines, Timbales y Bombos cuando se reconstituyó y estuvo en todo el proceso de ‘nacimieto’ de Jesús del Perdón. Estuvo cuando las circunstancias obligaban a realizar procesiones en circunstancias precarias y cuando, como en los últimos años, las circunstancias han hecho posible que nuestra cofradía haya vivido sus mejores momentos.

Podría no estar totalmente de acuerdo con las decisiones que se tomaban en un momento dado en Junta Directiva, y así lo solía hacer saber, pero nunca planeaba un frente abierto que impidiese la realización de lo acordado sino que, por el contrario, colaboraba en la buena realización del acto o evento programado.

Nace Pedro Mellado Maciá en el seno de una familia trabajadora, siendo sus padres Pedro y Natividad. Su padre fue una persona muy conocida apreciada en Callosa, era conocido con ‘don Pedro el de la farmacia’, por su profesión de auxiliar de farmacia. Su madre, Nati, fue una abnegada madre de familia que, además de cumplir con los deberes de la casa, realizaba trabajos de aparadora en casa, en su máquina de coser ‘Singer’.

Estudia Magisterio, termina la carrera y seguidamente aprueba las oposiciones siendo su primer destino Callosa. Ejerciendo en Callosa hace las practicas militares de las Milicias Universitarias en el Regimiento de Infantería San Fernando número II, de Alicante, con el grado de sargento (hablamos del año 1966 y es de destacar que ganaba más como militar que como maestro), en el cuartel también ejerció como maestro.

Finalizado este periodo, se reincorpora a la docencia civil siendo destinado a Rebate. Para ese desplazamiento le compraron su padres una Vespa (A-97932), posteriormente vino a trabajar más cerca, concretamente en Rafal, donde estuvo como director de Colegio y finalizó su andadura como docente donde la había comenzado, es decir en su pueblo, en Callosa, en el Colegio Público San Roque.

En el aspecto profesional, era especialista en matemáticas y ayudó en esta materia, ‘dando academia’, a multitud de alumnos y opositores que pasaron por su aula, hoy profesores y profesionales de prestigio.

De él cabe destacar que siempre fue una persona bromista y muy amigo de sus amigos, de manera que le conocían por su forma abierta y llana. Disfrutaba participando en tertulias y cenas con amigos, destacando que, bien Por su profesión o bien por sus colaboraciones, había ‘cosechado’ un gran número de ellos.

Contrajo matrimonio con Dolores Adsuar (Lotita) conformando, desde un principio, una familia vinculada plenamente a la Cofradía de Santa María Magdalena y de Jesús del Perdón. Fruto de ese matrimonio nacen sus dos hijas: María Esther y Rosa, a las que les transmitió al amor por la cofradía y a las que involucró en las obligaciones de cofrades. Cada año antes de salir la procesión, cuando sus dos hijas se subían al trono para ‘vestir con el manto’ a la imagen titular, bajo las órdenes de su esposa Lolita, él admiraba a sus cuatro amores: a su esposa, Lolita; a sus hijas, María Esther y Rosa; y a su Santa, Santa María Magdalena.

Con el tiempo la familia se amplió y su amor se centró en una nueva cofrade, su nieta Julia, con la que estuvo apasionado los últimos años de su vida, deseando encontrar el máximo tiempo libre para compartirlo con ella. Lástima que no fuera tanto como el que él hubiera querido.

Tras su muerte, su hija mayor (Maria Esther) también le dio otra nieta: Claudia Magdalena. Ella, aún sin conocerle, es propietaria, junto con su prima Julia, de un gran tesoro que él les ha ‘dejado en herencia’: el ser cofrades de la Cofradía de Santa María Magdalena y Jesús del Perdón y el ser las nietas continuadoras de la labor de un gran cofrade ‘magdaleno’, de un vocal de la junta Directiva que estuvo siempre en primera línea y de un adorable abuelo que hoy nos honramos con su nombramiento con Cofrade de Honor 2010.

Manolo y Pedro, son merecedores de este nombramiento como Cofrades de Honor de la Cofradía de Santa María Magdalena y Jesús del Perdón en muestra de gratitud y público reconocimiento de la labor por ellos realizada. Descansen ambos en la Paz de Dios y que su recuerdo siempre permanezca en nosotros.